jueves, 17 de abril de 2014

Desvarios (VIII)


No más declaraciones acerca de mi Yo el día de hoy. No más lamentos y voces frías fingiendo que nada pasa. No más rupturas epistemológicas alrededor de mi nombre y en rededor de mi egoísmo.
Nada que golpear aparte del reloj en el que se sumergen mis pensamientos. No asistir a mi condenación es sobrevalorar al mundo.
Sacros templos del instante habido, sagrados ritos para acostarse sin trasbocar. Santo pensamiento mórbido de inmortalidad.
Me jacto de ser un ente de cambios y solo soy un dinosaurio en esta cadena de costumbres.

Los lobos no se acuestan porque no pueden comer la cena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario