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martes, 26 de julio de 2016

Martina (II)

Martina (II)

Te romperán en muchas ocasiones diciéndote que estará bien.... no te preocupes cariño, así somos las personas, contradictorias y llenas de un sentimiento gigantesco de creer que todo lo sabemos. Te dirán que estás fallando por que el éxito es nuestra nueva cárcel, te pedirán escoger una profesión acorde a una corbata, que elimines la sonrisa porque no es buena dentro de una reunión, y si tienes suerte. O te impondrán el mito de la libertad y te dirán que los tatuajes te harán feliz, que debes probar aunque sea una vez en tu vida el estar con otra persona de tu mismo sexo y que jamás debe gustarte otra música. Te seguirán rompiendo cariño, inclusive yo, que pensé en algún momento en ser tu padre, hasta que simplemente recordé el porqué no quise tenerte ni siquiera en sueños. Tranquila Martina, aspiro a que hayas nacido en otro universo, uno más tranquilo que este, yo prefiero tenerte en mi recuerdo de lo que pudo ser, y saber que eres una de las inmensas razones del por qué no abandono mis ideales.
Con todo el cariño que un hombre le puede tener a la vida,

John.

martes, 16 de diciembre de 2014

Bitácora de ella (Encontrado en un cuaderno)

Bitácora de ella (Encontrado en un cuaderno)

La inunda un gran talento pero le faltan las ganas. Con esa sonrisita mediocre de boca casi cerrada, se escuece en mis pensamientos vanos tratando de resolver su entorno. Y lo hace como si fuera novela de televisión; utiliza el suspenso para buscar al ladrón de sus sueños, pero bosteza al encarar sus preguntas existencialistas. No es tan simple, pero le falta cierta cantidad de empeño para llegar a ser pluricelular. No vale el tiempo dedicado salvo el que se invierte en la observación, suficiente para determinar lo que no se debe aprender. ¿y si dejara de respirar? Si pudiera darle un valor a su vida ¿podría arrancarle los brazos y seguiría siendo un favor a la humanidad?

lunes, 20 de octubre de 2014

Suicidio Menguante (V)

Suicidio Menguante (V)

Los sonidos vienen y van. Yo no sé mujer, pero las estrellas se volcán sobre mi pecho y el sonidito de los dioses vienen a mi cabeza. Pero todo no es bello y los sonidos a veces son oscuros, y las estrellas se estallan.
Hablo con las voces, recordando cuando las constelaciones se fusionaron, y entre todos y todas sentimos la explosión que crea mundos. Y hablo con las estrellas mirando a Arietis durante doce meses, quedándome fijo en ella y reposando mis pupilas en sus puntas gastadas. Hablo con los sonidos y recuerdo las pequeñas embestidas que teníamos vueltas naufragios, y dentro tuyo, me sentía hundiendo mis barcos, despedazándome hasta quedar tan vacío como el caparazón sin la tortuga. El recuerdo viene y me desnuda frente a ti con los ojos abiertos y dispuestos a recibir las agujas de tus caprichos. 
Y sabes, sabes Mujer-Luna, todo se volvió tan jodidamente difícil y todo se convirtió en el arte de la supervivencia cuando te fuiste. Todo se jodió de mil maneras funestas pero asombrosas. Mi cuerpo no ha vuelto a reconstruirse y siempre queda faltando ese algo iluso que me entregaba tu saliva. Y la entrepierna llama y peco golpeándome la cabeza contra las paredes. Las experiencias que he tenido se desvanecen de acuerdo a las nuevas. Viniste y te fuiste, algo normal en el proceso. Y la rabia se acomodó en mí durante un tiempo por tu ausencia, pero sigue siendo algo normal en el proceso. La hambruna se hizo participe en mis ritos solitarios; expiar le dicen algunos, crecer yo lo llamo.

jueves, 17 de abril de 2014

Suicidio Menguante (IV)


Soy un dependiente de la Mujer Luna y a pesar de que no tengo gravedad, no puedo volar.

¿Qué debo hacer para dejar de estar sometido a tanta angustia? ¿Rebanar mi cerebro, desechar mi alma, transformarme en cerdo y digerir labaza?

¿Cómo he de poder calamar mi indecoroso martirio, siendo víctima de tan absurdos designios?¿Acaso debo cortar mi lengua e inundar mi boca de sal para aplicar el dolor?

¿Por qué huiste sin matar mis sentidos, sabiendo que el mañana se extingue y que el instinto no nos va a detener me ahogaste con tus acciones? No me es lucido el dolor carmesí en mis frágiles manos, labios, huesos que hacen parte de esta frágil persona.

La llama se extingue y yo con ella.

Pregunta


¿Para qué quererte si luego me dejas?
¿Para qué encontrarte de nuevo en la tierra?
¿Para qué, y para qué, y para qué quererte si luego me dejas?
Y yo, yo sé no cómo quererme, ni cómo ganar esta guerra.

Suicidio Menguante (III)

Suicidio Menguante (III)

A esta hora debe estar dedicada a sus amantes, mientras yo me duelo como un idiota.

¿Delirio? ¿Suspiro? ¿Salida? ¿Sentido?

Suicidio Menguante (II)

Suicidio Menguante (II)

Yo tenía un amor bonito y lo destruí.
Yo tenía la ambrosía y la extravié.
Yo tenía la felicidad y arrugué.
Yo tenía la tranquilidad y la deseché.

Ella, se fue...
Ahora, ahora no soy yo.

jueves, 10 de abril de 2014

Suicidio Menguante (I)

Suicidio Menguante (I)

Este sabor amargo en la boca por tu partida y mi consuelo etílico. Esta sensación de querer devolver todo al universo en un inodoro. Este llanto escondido y diluido en cada botella nueva. Este movimiento de viseras cuando hablan de ti y tu acompañante de turno. Y el vacío, el vacío de tu partida que no se llena ni conmigo.