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sábado, 15 de agosto de 2015

Ilusión

Ilusión

La pequeña Rimbaud le dijo que lo amaba. Aunque la poesía la tiene embotada, todavía alcanza a reconocer la realidad, pero tiende a costarle un gran esfuerzo. Recuerdo que antes de estar con él vino a mí para curar su gran agujero en el pecho, pero ningún amor puede taparlo, ninguna costilla o falo puede llenar su vacío.

Ahora, todo en ella es tan efímero que cuando desea despertar ya se está durmiendo de nuevo. La realidad la golpea. Sus pupilas son tan aceitosas que el maquillaje se va diluyendo como las hojas en otoño. Pobre de ella que no sabe qué soñar en un día de alegría.

Mientras lee esto se repite a si misma: "un dos, tres... todo va a estar bien. Un dos tres, todo esto está en mi cabeza".

jueves, 1 de enero de 2015

Dolores (IX)

Dolores (IX)

El problema no era la confianza, confianza había. El problema era cuando se burlaba esa confianza; allí era donde me sentía roto y tras cada encuentro aparecía la duda y la melancolía.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Dolores (VIII)

Dolores (VIII)
Partida

Ya no me impresionas mujer, ya no siento tus perfumes o tus lágrimas. Ya no veo tua sombreros o tus faldas, me he arrancado el sexo para cumplir lo que una vez pactamos. Hoy sabes a ceniza y a agüita tibia. Y la ira va creciendo no por tu partida, sino por mi soberbia.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Dolores (VII)

Dolores (VII)

Ausencia

Y si vuelves, mujer-gata de ojos verdes, te dejaría arañar un rato mi espalda, te dejaría sonreír un rato en la mañana, te dejaría, te dejaría hasta que te plazcas. Pero no vuelves, y yo no maúllo, yo no me estiro, yo no respiro.

jueves, 7 de agosto de 2014

Dolores (VI)

Dolores (VI)

Ebriedad
Trago de Amaretto:

Antes de contemplar el tiempo, existías tú y Dios.
Y Dios procedió a perder la cabeza y a crearnos.
Y tú procediste a hacerme perder entre tus piernas y a crearme.


Trago de Ginebra:
Mis pupilas se encargan junto con mis dedos de contar los días que me faltan para verte. Y sin embargo no tengo afán sino solo de ver tu sonrisa.
Porque mi corazón es como pájaro y tu amor como las plumas que me hacen volar entre la poesía del alma.


Trago de Vino:

No huyas con tu sexo hambriento de mí.
Mi sexo suplica por tu amorosa saliva.
Ven a mi cama y devora mis almohadas.
Ven a mi vida y muéstrame tus colores.
Ámame.


Trago de Vodka

Con mis fuerzas procedí a construirte un hasta luego,
Pero con tus abrazos me construiste un quédate.
Y yo, yo simplemente entendí que era un mal arquitecto.

jueves, 17 de abril de 2014

Dolores (V)

Dolores (V)

Intervalo efíterno con CherryFive

Un contrabajo suena en sus caderas mientras se mueven al ritmo de las mías. El sonido sale de su garganta indicando éxtasis mientras entro un poco más. El caos nos envuelve, el placer nos consume como acto reflejo de nuestro amor. Siento sus espasmos mientras su cuerpo confirma la cúspide del orgasmo. Me pide que llegue. Minutos después, las lágrimas blancas salen dándome descanso y felicidad. Mi esperma se esparce en su cuerpo. Me recuesto al lado de ella y entro en trance: veo colores pardos y fluorescentes que se expanden entre meteoros alados y dragones mecánicos, me siento sumergirme en alquitrán mientras mis dedos desaparecen junto con el aire. No soy sino solo un instante de hemoglobina y átomos disolviéndose imaginariamente. Mi boca se abre y mis cuerdas vocales se mueven por impulso de otro ente que habita en mí, un ser salido del onirismo que tiene como fin trasbocar poesía entre los oídos de la electroerótica. Soy una fuente de agua donde se bañan las náyades. Ella me escucha, me abraza y me besa tiernamente. Yo, vuelvo a mi realidad y mis recuerdos son leves de lo que sucedió después del orgasmo. La abrazo, la beso y la consiento. Le digo que la amo... Hay música en mi cabeza, es el sonido de ella diciéndome que no quiere irse de mi lado.

viernes, 7 de febrero de 2014

Dolores (IV)

Dolores (IV)

Leona (28 de enero de 2014)


Yo amaba a la mujer y no a la niña. Se fue y me dejó por miedos, se fue y me dejó por burla.

Yo amaba y amaba y amaba. Ahora no amo y no amo y no amo.

Yo amé sin vergüenza, con alegría. Ahora digo adiós con tristeza.

Yo tenía una sonrisa, ahora tengo miles para el mundo, me las pongo al amanecer y me las quito antes de acostarme a dormir... y lloro, y lloro porque la mujer no volverá, solo vendrá la niña creyéndose más grande.

Yo sentía amor, ahora solo siento lástima y pena.

Dolores (III)

Dolores (III)

Adiós (27 de enero de 2014)



Y tu partida fue como si me echaran un balde de agua fría. Ya dejé de tiritar y llorar, me estoy secando las lágrimas y el agua.

Buen viaje y buen camino.

Dolores (II)

Dolores (II)

Hormigueo (17 de julio de 2013)

Ella, mi Lolita, me sustrae todas las noches entre sueños eróticos sabor cerezas. Me convida a verla en la hora de las brujas; da un salto para allí, da un saltito para acá. En esos instantes de pecado, mi ninfula ninfómana despliega su mirada tierna mientras toca su sexo estrecho. Luego, besa mis pestañas con su pupilas, jala sus pequeños botones al sentir mi lengua juguetear en su oasis, en su volcán. Se alista encima de mí, dispuesta a cabalgar mi felicidad eréctil, se deja caer haciéndome encontrar espasmos húmedos en mi alma. Me muevo hasta encontrar su gran durazno frente a mí, con paciencia salivosa lo devoro.

Ella es la grande que se cree pequeña, la leona de gemidos extensos, de latidos fuertes. Ella guarda mi ambrosía entre sus piernas. Ella es a la que le digo poesía después de hacer el amor, la que le escribo versos fugaces que golpean en sus costillas. Ella me suicida y me revive con su salvaje ternura.

- ¿Me amas? - Pregunta con su voz nerviosa y sus ojos a punto de apagarse.

- Claro que te amo. Estoy enamorado desde el día en el cual posaste tus hormiguitas para que pulularan en mi pecho.

Dolores (I)

Dolores (I): 

Sobreamor (1 de junio de 2013)

Ella es sombra en el solecito y solecito en el frío  Ella es la mujer ternura y la mujer salvaje al mismo tiempo. Se tambalea con sus deditos hacia mi cama y me sonríe mientras va quitándose la ropa y yo, yo pierdo la cabeza entre esas dos estrellas color miel y me sumerjo entre su hambriento sexo, sonriendo, sollozando, soliloquiando, sobre-amando.

Ella tiene el don de hacer que mis brazos se muevan hacia su cuerpo, la abrazo con mi piel y mi corazón. La vida es corta pero sus abrazos me demuestran que puedo sentir la eternidad en un momento fugaz. Me encabrono conmigo por pensar tanto, pero en esas mi lengua se suelta y le recito poesía a la poesía, le beso a la dona y le dona a la beso, le siento y me siento. La sobreamo otra vez hasta que el tiempo nos alcanza con sus minuteros señalando que está cerca el ocaso… y la poesía se enreda en sus rubios cabellos y trasboco palabras chocolatosas entre sus oídos.

Se viste de nuevo aunque yo no quisiera y la acompaño hasta su destino, a veces a tren, a veces a barco, a veces con la rabia entre mis huesos por su ida, a veces con amor por sus pequeñas partidas. Ella sigue siendo sombra en el solecito y solecito en el frío. La miro una y otra vez y sonrío mientras pienso lo delicioso que sería su estadía en mi vida, sin retenerla, sin tenerla, sin atarla… solo soñándola porque siempre me dice que ella es un sueño, y yo, todos los días, me despierto con la sonrisa en la boca esperando de nuevo verla para poder dormirme, o dormirme para poder verla.